
Esta mañana una querida amiga me estaba contando el sueño que había tenido esta noche. Me contaba que había sido un sueño cargado de magia y fantasía, un sueño de mundos imposibles y de personajes desconocidos. De sensaciones sorprendentes y de sonidos estremecedores.
Y mientras escuchaba su relato no podía evitar sentir una pizca de envidia porque yo nunca recuerdo mis sueños.
Doy por hecho que sueño cuando duermo porque está científicamente comprobado que todos soñamos cuando estamos dormidos, y yo no voy a ser menos.
Pero nunca puedo recordar qué he soñado, ni siquiera recordar si ha sido un sueño triste o alegre, o de miedo, o erótico, o … y, sin embargo, si soy consciente de que me he vuelto a perder una tercera parte de mi vida, que algo de mi mismo ha estado viviendo un mundo nuevo que no me permite conocer. Un mundo que puede, seguramente lo será, ser más interesante que las otras dos partes de mi vida de las que si soy consciente.
Alguien me está robando los sueños y con eso no se juega.
Y mientras escuchaba su relato no podía evitar sentir una pizca de envidia porque yo nunca recuerdo mis sueños.
Doy por hecho que sueño cuando duermo porque está científicamente comprobado que todos soñamos cuando estamos dormidos, y yo no voy a ser menos.
Pero nunca puedo recordar qué he soñado, ni siquiera recordar si ha sido un sueño triste o alegre, o de miedo, o erótico, o … y, sin embargo, si soy consciente de que me he vuelto a perder una tercera parte de mi vida, que algo de mi mismo ha estado viviendo un mundo nuevo que no me permite conocer. Un mundo que puede, seguramente lo será, ser más interesante que las otras dos partes de mi vida de las que si soy consciente.
Alguien me está robando los sueños y con eso no se juega.
0 comments:
Post a Comment