En mis recuerdos me veía como una persona relativamente feliz. Familia, amantes, amigos, trabajo, ocio, todo estaba consciente y felizmente controlado. Las contradicciones eran soportables, las frustraciones no pesaban demasiado, cada día me levantaba satisfecho, la sonrisa brotaba con facilidad y el futuro se presentaba como un camino agradable. Un equilibrio casi perfecto.Así me recordaba.
Después llegaste tu y me enseñaste el verdadero significado de sentimientos que creía conocer, mi equilibrio se romìó en mil pedazos, las contradiciones y frustraciones recobraron su verdadero significado, el deseo, el miedo, las risas, las lágrimas, la saciedad, la añoranza, todo se magnificó. Mi felicidad se tiñó de altibajos, el control se descontroló. A partir de ahí todo fue diferente. Y el futuro ya no se cómo será.
Gracias por esos momentos de felicidad.
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