Esta noche, conduciendo por la autovía de vuelta a casa, una emisora melancólica me ha obsequiado con la audición de Las cuatro y diez, aquella preciosa y tranquila canción que Aute cantaba cuando yo no había cumplido los veinte.
La parte que dice aquello de "James Dean tiraba piedras a una casa blanca, entonces te besé. Aquélla fue la primera vez, tus labios parecían de papel,..." me ha hecho recordar a Lucía. Lucía fue mi primer amor de verdad. Con Lucía descubrí cómo unos labios, los suyos y los míos, podían parecer de papel al aproximarse. Con Lucía descubrí el universo que encierra una mirada, la fuerza sensorial de una caricia, la potente mezcla del deseo y del amor, los celos, la agonía, la soledad,...
Fue la primera mujer que creía que quería y la primera que pensaba que me quería. Duró poco más de un año, luego me dejó. Nunca más volvimos a vernos, nunca la olvidaré y quiero creer que ella también se acuerda de mi. Al fin y al cabo, ella y yo fuímos nuestros respectivos primeros amores.
La parte que dice aquello de "James Dean tiraba piedras a una casa blanca, entonces te besé. Aquélla fue la primera vez, tus labios parecían de papel,..." me ha hecho recordar a Lucía. Lucía fue mi primer amor de verdad. Con Lucía descubrí cómo unos labios, los suyos y los míos, podían parecer de papel al aproximarse. Con Lucía descubrí el universo que encierra una mirada, la fuerza sensorial de una caricia, la potente mezcla del deseo y del amor, los celos, la agonía, la soledad,...Fue la primera mujer que creía que quería y la primera que pensaba que me quería. Duró poco más de un año, luego me dejó. Nunca más volvimos a vernos, nunca la olvidaré y quiero creer que ella también se acuerda de mi. Al fin y al cabo, ella y yo fuímos nuestros respectivos primeros amores.
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