"Es que la gente es mala.
Mala no -objetó Fermín-. Imbécil, que no es lo mismo. El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento. El imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar. Actúa por instinto, como bestia de establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por color, por creencia, por idioma, por nacionalidad o, como en el caso de Don Federico, por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes."
Mala no -objetó Fermín-. Imbécil, que no es lo mismo. El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento. El imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar. Actúa por instinto, como bestia de establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por color, por creencia, por idioma, por nacionalidad o, como en el caso de Don Federico, por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes."
Fermín Romero de Torres (personaje de La Sombra del Viento)
Creo que este pasaje ilustra perfectamente la razón de algunas actitudes públicas y privadas en la España de hoy (y de ayer).
Me gustó mucho cuando lo leí, me sigue gustando y me sigue dando miedo. La frase está ambientada en la posguerra española, pero su actualidad es innegable.
Me gustó mucho cuando lo leí, me sigue gustando y me sigue dando miedo. La frase está ambientada en la posguerra española, pero su actualidad es innegable.
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